Aprende a motivarte para alcanzar tu meta de pérdida de peso

¿Estas motivada para adelgazar? Muchas personas creen que la motivación es una característica mágica que algunas personas tienen y otras no. Pero existen técnicas sencillas que cualquiera puede aprender. Al entender cómo funciona la motivación, puedes construir tu camino hacia el éxito que resulta en adelgazar.

Distintos tipos de motivación para adelgazar

Hay dos tipos de motivación: Extrínseca e intrínseca. La motivación extrínseca es la inspiración que proviene de fuentes externas, fuera de ti. Por ejemplo, si tu medico te dice que debes bajar de peso, puedes verte motivada externamente a seguir una dieta por temor a tener mala salud. Muchas recompensas son fuentes extrínsecas de motivación para bajar de peso. Puede ser usar un vestido pequeño por ejemplo.

La motivación intrínseca viene de dentro de ti misma. Si haces ejercicios para sentir que cumples una meta al final de tu sesión, tu fuente de motivación es intrínseca. Si eliges un snack saludable porque te ayuda a sentir mejor contigo misma, tu motivación viene de ti misma.

La inspiración interna y externa aparece en distintas etapas de tu camino para adelgazar. Comprender como usar ambas formas, te equipas con las herramientas necesarias para bajar de peso exitosamente.

Usa la motivación externa para alcanzar metas de corto plazo

La gente a menudo comienza a ejercitarse o a seguir un programa para adelgazar por razones externas: Ya no pueden usar su ropa, el doctor les dijo que debían bajar de peso, los amigos o familiares presionan, etc. Esos factores extrínsecos son geniales para comenzar el proceso.

Cuando sientes presión externa para adelgazar, déjala motivarte para buscar información. Puede que no estés lista para seguir una dieta, pero puedes aprender más acerca de la pérdida de peso o los programas de ejercicios. Pregunta a tu medico como hacer pequeños cambios en tu dieta o estilo de vida que afecten a tu salud.

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La motivación externa también puede ser útil cuando necesitas un pequeño empujón para alcanzar metas de corto plazo. Por ejemplo, puede que sepas que el ejercicio es bueno para tu salud o que te sentirás mejor cuando completes tu rutina, pero algunos días puede que tengas que luchar para llegar al gimnasio. En esos días, prométete una recompensa saludable. Deja grabando tu programa favorito de televisión o prepara un baño de burbujas para cuando termines de hacer ejercicio.

Fomenta la motivación intrínseca para alcanzar tus metas de largo plazo

Mientras la motivación externa puede ayudarte a lograr metas de corto placo, las personas que tienen éxito en perder peso a menudo son motivadas por factores intrínsecos. Comer bien y hacer ejercicios les hace sentir bien, así que continúan con esas prácticas a largo plazo.

¿Cómo se crea motivación interna? La buena noticia es que la mayoría de las personas la tienen. Todo lo que tienes que hacer es encontrarla, identificarla y reconocerla.

Tres pasos para fomentar la motivación interna

1. Establece metas de corto plazo

Prepárate estableciendo metas de muy corto plazo que sean alcanzables. Tu meta de largo plazo puede ser perder 15 kilos mientras que una de corto plazo puede ser comer un desayuno saludable y ligero cada día durante una semana. Cambia la soda alta en calorías por agua durante una comida o decídete a separar tu almuerzo en dos mitades guardando una para otro día.

2. Lleva un diario

Escribe cada meta en un diario. Al final del día, comenta tu éxito. Ten en cuenta que hasta tomarte el tiempo de escribir en tu diario es algo saludable y un logro por sí mismo. Usa palabras positivas que describan cómo te sientes acerca de tus acciones.

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3. Reconoce tus logros

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Tomate el tiempo para revisar tu éxito y darte el crédito necesario. Revisa tu diario regularmente y siéntete orgullosa de cada paso que hayas seguido para mejorar tu salud.

A medida que avances en el proceso de fomentar la motivación personal, encontraras que tu confianza en tus propias habilidades aumentara. Cuando reconozcas el éxito de los pequeños logros, será más fácil creer que metas más grandes son alcanzables. Comienza a creer en ti y en tu habilidad de cambiar tu salud cambiando tu peso.

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Las emociones y la pérdida de peso

Como tus emociones pueden evitar que bajes de peso

¿Tienes problemas para adelgazar? La solución puede no estar en la cocina o el gimnasio, sino que en tu cabeza y corazón. Las emociones y la baja de peso van de la mano.

Si simplemente no puedes perder esos kilos, y sabes que no hay causas médicas o barreras ambientales que se interpongan, tomate un tiempo para pensar acerca de cómo tus sentimientos pueden estar afectando a tus hábitos alimenticios. Superar esas barreras emocionales puede ser la clave para bajar de peso.

Barreras emocionales que te impiden adelgazar

1. Estrés

Para muchas personas, comer se siente bien. Y en momentos de estrés, algunas personas usan la comida como una manera de calmar sus emociones. A pesar de que el apetito emocional no resulta en un aumento de peso en todas, puede ser causa de obesidad en algunas.

En un estudio acerca de los hábitos alimenticios y de ejercicios de madres, los investigadores descubrieron que las experiencias estresantes causaban comer en exceso y evitaban que las mujeres practicaran hábitos saludables. Por supuesto, casos aislados de alimentación excesiva no causan sobrepeso a largo plazo, en lagunas mujeres, comer puede ser un mecanismo para enfrentarse a las situaciones estresantes de la vida.

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Evitar el estrés no siempre es posible. Pero las técnicas de relajación pueden ser alternativas saludables para controlar las emociones durante tiempos difíciles.

2. Depresión

Las relaciones entre la depresión y la pérdida de peso es algo nebuloso y los investigadores no están seguros de su relación exacta. Por ejemplo, algunos estudios han descubierto que la depresión puede ser una causa de obesidad, mientras otros no.

Una revisión de la literatura indica que un grupo de investigadores identificaron varias maneras en las que la depresión puede provocar obesidad. Algunos antidepresivos pueden hacer subir de peso. Además la falta de sueño, un síntoma común de la depresión, es también un factor de obesidad. La inactividad también hace subir de peso.

Si no puedes bajar de peso, averigua si tienes algún grado de depresión. Consulta con tu medico en caso de que deba derivarte a un profesional de salud mental.

3. Traumas personales de la niñez

Algunos investigadores han descubierto que las personas que fueron víctimas de abusos durante su niñez tienen altos riesgos de sufrir obesidad.

Si has experimentado algún trauma emocional, podría estar afectando tus hábitos alimenticios y tu peso. Puede ser útil buscar un especialista en comportamiento que tiene las habilidades para tratar causas emocionales subyacentes que te hacen comer en exceso.

Si luchas para bajar de peso, puede haber más de un factor que contribuya a tu batalla. Intenta considerar todas las causas subyacentes para descubrir las barreras que se interponen en tu camino para alcanzar un peso saludable.

Categorías: Belleza

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