Con estudios científicos buscan legitimar los beneficios de este tratamiento. Si bien falta más evidencia, quienes indican fármacos biológicos están satisfechos con los resultados que observan en sus pacientes.

Pese a que la homotoxicología tiene más de medio siglo, son pocos los estudios clínicos que han probado científicamente su eficacia, comparándola, por ejemplo, con terapias alopáticas o con placebo. Algunos críticos no la consideran medicina basada en evidencia y dicen que la ausencia de efectos secundarios no está respaldada por suficientes exámenes de laboratorio o seguimientos exhaustivos.

Los médicos que la aplican aceptan que sus colegas sean reticentes, porque ellos en un principio también lo fueron.

“En la escuela de Medicina uno aprende todo basado en estudios hechos con rigurosa metodología científica, pero cuando empiezas a probar estos fármacos te das cuenta de que tienen buenos resultados y que su modo de acción tiene base científica”, dice el doctor Rodrigo Salvo.

El mecanismo de acción de la homotoxicología se conoció hace sólo 10 a 15 años, cuando se elaboró el concepto actual de psiconeuroinmunoendocrinología. “Hasta entonces se hablaba sólo de medicina natural en forma general”, explica el doctor Horacio Kinast.

Estudios locales

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El doctor Sergio Vaisman cuenta que para tener una idea de cómo funcionaba la medicina biológica, hizo un seguimiento de los primeros pacientes que empezó a tratar.

“Reuní datos de 195 niños con distintas patologías y tratados con medicina biológica. El 82% mejoró con el tratamiento indicado, cifra similar a lo que se consigue con medicina alopática”, dice el pediatra, quien aclara que no pretendió hacer un estudio científico, “sino saber si esta terapia funcionaba”.

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Un estudio más sistemático hizo el doctor Alejandro Orizola, el que espera publicar pronto en una revista médica.

El traumatólogo comparó la efectividad de dos pomadas antiinflamatorias: una alopática (diclofenaco) y una de medicina biológica (Traumeel), en un grupo de 250 deportistas que consultaron por patología tendinosa del hombro, codo, rodilla y tendón de Aquiles.

El estudio fue doble ciego (ni pacientes ni médicos sabían el tipo de pomada empleada), e incluyó un grupo control al que se le administró un placebo. “Las pomadas alopática y biológica tuvieron una eficacia casi exactamente igual al medir el nivel de dolor que reportaban los pacientes, la desaparición de signos clínicos y radiológicos y el tiempo de retorno a la actividad deportiva”, concluye.

Voz de expertos

Dr. Sergio Vaisman, pediatra
“Los remedios biológicos ayudan a reducir el tiempo de uso de los fármacos alopáticos y previenen que los males se transformen en crónicos”.

Dr. Rodrigo Salvo, pediatra
“Estos fármacos atacan la causa, no los síntomas, y como no son tóxicos, se pueden indicar a niños y guaguas de todas las edades ajustando la dosis”.

Dr. Alejandro Orizola, traumatólogo
“Si requiero calmar rápido una fractura o una luxación, uso medicina alopática. Pero para traumas, inflamación y analgesia opto por medicina biológica”.

Dr. Horacio Kinast, odontólogo
“Todavía hay bastante desconocimiento sobre esta medicina en la población, y mucho prejuicio de parte de los médicos tradicionales”.

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